El pasado lunes decíamos que estar ocupado no es sinónimo de ser productivo. Estar ocupado es estar haciendo cosas en todo momento, aunque dichas tareas no te lleven a ningún sitio. Sin embargo ser efectivo es estar haciendo en cada momento lo correcto y además hacerlo bien. Y si quieres empezar de algún modo a ser más efectivo, hay algo muy sencillo que puedes hacer para empezar a ser efectivo, ponerte metas. Tener metas es necesario para ser efectivo, por supuesto que no es lo único, pero es un principio.
Piénsalo un momento, si cuando empiezas tu jornada, no sabes hacia donde tienes que avanzar… ¿por donde tiras? ¿Qué es lo primero que haces? ¿Cómo escoges tu siguiente tarea? Existe una frase de Séneca que es muy reveladora en este aspecto:
«No hay viento favorable para el que no sabe donde va».
Las metas nos ayudan en nuestro día a día productivo. Como vamos a ver, nos indicarán nuestra punto de destino, pero también nos ayudan a elegir el camino. Vamos a meternos un poco con ello.
Las metas te dan un punto de llegada.
Hace un par de años hice los últimos 100 kilómetros del camino de Santiago, con varios amigos y la familia. Había una gran meta final, Santiago y varias metas intermedias, aquellos lugares donde dormíamos. Sabíamos a donde teníamos que llegar cada día y teníamos marcado el camino. Lo que había que hacer era «quemar kilómetros», descansar cada cierto tiempo y alimentarse y cuidarse algo para no poner en riesgo las metas.
Los meses anteriores salíamos a andar para preparar el camino. Cuando sales a andar, sin tener que ir a ningún sitio, puedes incluso dar vueltas a la manzana. No quieres llegar a ningún lado y caminas por el hecho de entrenar, de demostrarte que vas a poder con etapas de 20 kilómetros. Pero es cierto que incluso en esos entrenamientos hay un objetivo. No es un destino, es acumular kilómetros, experiencia, sensaciones.
Pues tu día a día no puede ser una cuestión de dar vueltas a la manzana o de andar por andar. Es necesario querer llegar a algún sitio o querer alcanzar un objetivo. No puedes pasarte los días dando vueltas en redondo y llenando las horas de tareas insulsas. Marcarse metas para el año, para el trimestre, para la semana, para el día… no sólo te dan una referencia, sino que son la alegría del día a día. Si tu único objetivo es llegar a fin de mes y cobrar la nómina, sin que te echen, entonces tus días serán insulsos, pero es que tampoco tendrás una necesidad de ser efectivo y por lo tanto no estarás leyendo este artículo.
Las metas te marcan el camino.
Hay un diálogo en «Alicia en el país de las maravillas (1951)» de la protagonista con un gato que más o menos viene a decir:
Alicia – ¿Qué camino debo tomar?
Gato – Eso depende a donde quieras ir tú
Alicia – Eso no importa si tu me dices…
Gato- Entonces realmente no importa el camino que escojas.
Para que no te suceda como a Alicia, tienes que tener metas. Y de hecho, si lo primero que haces en tu jornada, es una actividad relacionada con tus metas más importantes, ya verás que tu valoración del día será diferente. No diremos diferente, diremos mejor. ¿por qué? Porque si hasta ahora, podías estar navegando en redondo sin querer llegar a ningún lugar, ahora ya sabes tu destino y quizás lo que te toca es hacer el camino. Es más, cuando tengas que decidir cual debe ser tu siguiente tarea, tus metas deben ser un motivo para priorizar las siguientes acciones. Tus metas te van a enseñar el camino en cada momento
Y quizás no sea sencillo buscar el camino correcto, el más recto, el más sencillo o el más rápido. Pero sí te vas a dar cuenta rápidamente de qué camino es el que no tienes que escoger o que estás yendo por un camino que no te acerca a tu meta. Y eso ya es un gran avance comparando la situación incial del día de hoy.
Las metas son sólo el principio.
Y es que para resumir y cerrar el artículo de hoy, he querido hacer el juego de palabras. Iremos viendo en futuros artículos que tener metas no va a ser sinónimo de ser efectivo, pero es que si no tienes metas, como ya hemos dicho antes, no puedes conseguirlo. Las próximas semanas veremos cómo actuar cuando, teniendo metas, tenems tantas cosas por hacer que no podemos avanzar hacia ellas. O analizaremos cómo hay muchos factores externos que nos sacan de nuestros objetivos. Es decir, seguiremos trabajando para ser más efectivos. Nos leemos.
