No sé si puedo decir que me ha gustado el artículo que he leído sobre este tema, o más bien que me ha preocupado. Y es que la editorial «Oxford» ha esocgido «Podredumbre Cerebral» (en inglés Brain Rot) como el término del año. Su origen está en el contenido, de escaso valor, que consumimos en las redes sociales y en el impacto posterior que genera. Cito del mismo artículo la defición de podredumbre cerebral como»el supuesto deterioro del estado mental o intelectual de una persona, especialmente visto como el resultado del consumo excesivo de contenido en línea considerado trivial o poco desafiante» y señala algunas redes sociales y algunas generaciones como las más afectadas.

Siendo yo el primer preocupado por este tema, no sólo por tener un hijo adolescente, sino por ver como el tiempo se escapa de mi vida en cientos de vídeos inútiles, me pregunto si este fenómeno es nuevo o es simplemente la adptación a los nuevos medios de algo que ya habíamos venido viendo desde los tiempos de la televisión. Y por o tanto si es algo exclusivo de Internet y de estas nuevas generaciones o si es algo mucho más amplo y que afecta a muchas más personas de la que podemos imaginar.

Estos días festivos he comprobado cómo los programas que emiten algunas cadenas televisivas tienen un contenido que hace innecesario pensar. Los devaneos amorosos de la alta sociedad ocupan muchas horas de TV, otras tantas lo ocupan con quien se acuestan personas que son tan anónimas como todos nosotros. Contenido que hace totalmente innecesario pensar. Pero en aquellos programas que hablan de la actualidad, los contertulios muchas veces son personas con un conocimiento tan elevados como el que pueda tener yo sobre un tema. Opina sobre Israel el mismo que opina sobre el estado del sistema de salud en Madrid o sobre la intervención del CSD en el caso del Barcelona además de saber perfectamente qué se ha hecho mal en la DANA de Valencia. Es decir, hemos creado la profesión de opinólogo de todo, con el respaldo de un conocimiento nulo o escaso de cualquier tema. Ser experto en todo es equivalente a no ser experto en nada, ya no existen los sabios de la tribu.

Habiendo leído este párrafo, muchos habrán pensado en algunas cadenas, en algunos programas y en algunas personas que consumen estos contenidos. Pero estoy seguro de que la imagen que le ha venido a la cabeza no es la del adolescente o la del joven. No, ellos no ven ese tipo de tele… quizás no saben ni que existe. Por eso me aventuro a decir que este no es un problema exclusivo de las redes sociales ni de la «generación z» o de la «generación alpha». La podredumbre cerebral nos afecta a todas las personas y por todos los medios.

Aquí uno puede enganchar con ese argumento de que la gente ya no lee y sin embargo los estudios dicen que esto no es así («Los índices de lectura de los españoles se mantienen estables tras la pandemia y crecen cinco puntos respecto a 2012»). Es cierto que yo mismo sigo viendo a gente con libros de papel y electrónicos cuando tomo el metro o el cercanías; aunque también veo a mucha gente que devora vídeos de Instagram y TikTok en sus móviles y no, esto no tiene que ver exclusivamente con la edad de las personas (Facebook y Twitter no se libran de contenidos simples y razonamientos escasos y últimamente LinkedIn tampoco). A veces pienso que nos han robado la atención pero otras veces quiero creer que simplemente nos han quitado las ganas de tener un espíritu crítico.

Quizás hasta este mismo artículo sea una opinión infundada, pues Internet nos ha dado a todos la capacidad de crear contenido y tener nuestro propio altavoz. Puede que yo esté cayendo en el mismo error de aquello que critico y mis razonamientos tengan una validez escasa. Por eso no busco que quien me lea me dé la razón, sino que se pare a pensar un momento sobre este tema o muchos otros, sea crítico con esta idea y busque otras fuentes. Y entonces se forme una opinión, fundada pero no inmutable. Si consigo eso con sólo un lector, entonces este artículo ya habrá merecido la pena haber sido escrito.

Nos leemos y feliz año 2025.

Ps: Hasta la extensión que uso para SEO dice que hay párrafos y frases demasiado largas en este texto. Lo próximo será escribir sujeto verbo y predicado, utilizando frases simples y dejando las oraciones subordinadas para los textos científicos.

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