¿Cuantas veces te vas a la cama pensando que has trabajado como un … o como una… y sin embargo no has avanzado nada en tus objetivos? El día en que eso sucede puedes decir que has estado ocupado, pero no puedes decir que has sido efectivo. ¿Y cuantos días te vas a la cama con una sensación de plenitud, de haber avanzado en lo que realmente merece la pena, de estar más cerca de tus metas? Ese día has sido verdaderamente efectivo.
Estar ocupado, no implica ser efectivo. Como veremos una cosa es estar haciendo cosas continuamente y otra cosa es avanzar sobre tus objetivos. Es más, ¿sabes que puedes ser muy efectivo sin haber tenido un día terriblemente estresante ni haber estado ocupado todo el tiempo? ¿Quieres entender las diferencias para poder ser más efectivo en tu día a día? ¿Quieres alcanzar tus objetivos y poder decir, «yo soy efectivo»? Entonces sigue leyendo un poco más.
Estar ocupado es estar haciendo cosas.
La definición de persona ocupada es sencilla. Es aquella persona que está constantemente haciendo tareas. Lo cual no implica necesariamente que dichas tareas aporten valor o tengan un impacto significativo en sus objetivos.
Un par de ejemplos. ¿Trabajas en una oficina? Imagínate a la persona que está yendo de una reunión a otra, salta de convocatoria en convocatoria. Va, escucha y se marcha a otra reunión, porque ni tiene nada que decir, ni de dichas reuniones le surgen nuevas tareas para hacer excepto nuevas reuniones. Sin duda está terriblemente ocupado, pero… ¿avanza en sus objetivos?
Imagínate ahora que eres un estudiante en tu último año de instituto, de esos que tienen que preparar la selectividad (la EVAU que se llama ahora)… pero que te tiras la mañana limpiando y ordenado tu cuarto y hasta friegas los cuartos de baño. ¿Has avanzado en tus metas relevantes? No ¿Puedes decir que has estado ocupado? Mucho
Las personas ocupadas pero no efectivas no están sabiendo priorizar, se enfocan en actividades triviales o que pueden considerar urgentes. Quizás su problema es que no conocen sus metas principales o que les da miedo enfrentarse a ellas. Quizás sean apagafuegos que sólo responden ante tareas urgentes.
Ser efectivo es hacer bien las cosas correctas.
Decía Peter Drucker que «No hay nada más improductivo que hacer muy bien algo que no se debería estar haciendo». La efectividad va de eso, de hacer bien las cosas correctas. Avanzar en aquello que es verdaderamente en lo que tienes que ponerlo todo, pero además haciendo un uso eficiente de los recursos. Es afinar y mucho la prioridad de tus tareas. Porque posiblemente no tengas un sólo objetivo y en momentos de tu vida debas escoger cuál es el objetivo que toca. Pero además es hacerlo con una gestión eficiente de los recursos.
Volvamos al estudiante que entra en época de exámenes. Sabe cual es su meta y no se entretiene con otros temas, ni busca excusas para no ponerse. Vence a la pereza y se lanza a por las tareas que le van a llevar a su objetivo. O vayámonos a una oficina. Es dejar de revisar el correo electrónico para ver que ha entrado, es olvidarse de las peticiones del resto de compañeros para centrarte en tus objetivos. Centrarse en los proyectos que tienes asignados.
Las personas efectivas tienen una visión estratégica y se enfocan en sus objetivos. Incluso saben cómo priorizar entre sus objetivos. Y además utilizan eficientemente sus recursos. No se pierden en las redes sociales o el teléfonoo móvil, en los correos o en las notificaciones. Alguien efectivo es eficaz (consigue sus objetivos) y eficiente (con un uso correcto de los recursos).
Entonces ¿puedo ser efectivo sin estar ocupado?
Por supuesto… es más importante escoger bien la meta y la tarea, que estar todo el día corriendo de un lado para otro. Esos días en los que no dejas de hacer cosas para no haber hecho nada de provecho. Por eso muchas veces es muy bueno empezar el día con una de esas tareas claves, verdaderamente relevantes, que van a dar un empujón a tu objetivo estratégico del momento. Aunque el día se tuerza después, habrás conseguido avanzar en el sentido correcto y acabarás el día con una buena sensación.
De hecho, a veces, no hacer nada es increíblemente efectivo. Descansar puede ser en un momento mucho más efectivo que seguir haciendo pavadas que no te llevan a nada. Esos 5 minutos de descanso si empleas la técnica pomodoro, o esa siesta antes de ponerse a trabajar por la tarde… si, esas paradas pueden ayudarte a llegar antes a cumplr tus metas.
Aunque pueda parecer imposible, no hacer nada puede ser mucho más efectivo que estar haciendo cosas sin sentido.
¿Y tú? ¿Te consideras efectivo? ¿O eres de los que va como pollo sin cabeza? ¿Quieres que te echemos una mano para que tus días sean más productivos?
